Por qué trabajar con un horizonte de 90 días
Noventa días permiten combinar decisiones inmediatas con planificación de fechas futuras. No significa fijar los precios y olvidarse: es un calendario de revisión continua, especialmente útil para hoteles independientes con equipos reducidos.
Días 1 a 15: ordenar la información
Reuní inventario, categorías, tarifas actuales, reservas futuras, cancelaciones, pickup y ventas por canal. Marcá feriados, eventos y fechas de demanda excepcional. Revisá la calidad de los datos antes de construir conclusiones.
Días 16 a 30: segmentar el calendario
Clasificá fechas por nivel de demanda esperado: baja, media y alta. Observá la anticipación típica y compará contra períodos equivalentes. Definí pisos tarifarios que contemplen costos y objetivos comerciales, sin convertirlos en reglas rígidas.
Días 31 a 60: ejecutar pruebas controladas
Ajustá tarifas por fecha y categoría, revisá promociones, condiciones de cancelación y visibilidad por canal. Cambiá pocas variables a la vez para entender qué funciona. Documentá la hipótesis y la fecha de cada modificación.
Días 61 a 90: medir y corregir
Evaluá pickup, ADR, RevPAR, ocupación futura, ingreso neto y mezcla de canales. Identificá qué acciones generaron mejora real y cuáles solo desplazaron reservas de un canal a otro. Convertí los aprendizajes en una rutina semanal.
La clave es la revisión continua
Un plan de 90 días no es un tarifario estático. Es una disciplina de observación, decisión y ajuste. La mejor estrategia se adapta a la demanda real y protege el resultado neto del hotel.
Conclusión: El objetivo no es aplicar una receta universal, sino tomar mejores decisiones para cada hotel y cada fecha.